
Por norma no solemos hablar en primera persona, pero consideramos que hoy es prudente hacerlo. Profesionalmente me tocó vivir en carne propia, la invasión de Libia, Panamá, las dos de Haití, la del golfo pérsico en Kuwait y posteriormente en Irán, en donde siempre la invasión estadounidense se justificó. La primera para derrocar a Noriega acusándolo de narcotráfico, en Haití para restaurar la democracia, tras un golpe de estado, en el golfo para proteger a Kuwait y posteriormente en Irán para derrocar al dictador alegando la existencia de armas químicas y de acuerdo a la norma, todas estas acciones fueron generadas por administraciones Republicanas.
Ahora le tocó a Venezuela. Hay que entender a los gringos y sus definiciones, para ellos sus conceptos son diferentes al resto del mundo, no es lo mismo invasión a intervención, no es igual invadir a instaurar, como existe una abismal diferencia entre repatriar y deportar. Efectívamente para el resto del mundo lo sucedido en Venezuela fue un acto intervencionista, para los estados unidos fue simplemente activar un orden de aprehensión y por más pataleos, reclamos y señalamientos del resto el mundo, todo lo sucedido fue necesario y avalado por la mentada Doctrina Monroe que data de 1823, pero resucitada por la administración de Trump, Doctrina tan oxidada como la mexicanísima Doctrina Estrada de 1930, tan hermosa pero tan olvidada.
Regresando al inicio de este comentario en todos estos escenarios vividos, observamos, atestiguamos, enfrentamientos, violaciones, muertes, incluso fuerzas militares defendiendo la patria, fueran militares o cuerpos paramilitares. Observamos a Nogueira atrapado en la nunciatura a Aristide en la Isla de los gobernadores a la espera de ser transportado a Puerto Príncipe para retomar su cargo como Presidente, a Sadam Hussein huyendo y encontrado en un hueco, en fin que presenciamos tiroteos, defensas inútiles, gente armada defendiendo su terruño, muertos y víctimas inocentes pero estas acciones no se vivieron en Venezuela, fue tan, tan “quirúrgico” el proceso que indudablemente levanta dudas y abre el camino a la especulación de que Nicolas Maduro fue entregado por su propia gente e incluso en una negociación con el aval del mismo dictador sudamericano, con miras a buscar un cambio de identidad para vivir tranquilamente en los Estados Unidos. Ya que llama la atención el hecho de que nadie fue detenido, inclusos los miembros de su gabinete señalados y buscados como delincuentes, ni un solo cambio acelerado en los mandos militares y se decide permitir en el poder a la vice presidenta e instaurarla como presidente que desde el 2018 era parte activa de la Revolución Bolivariana. Ahora sin contratiempos se esperarán los tiempos para devolver la vida democrática y todo normal en aquel país sudamericano.
El resto del mundo exige, demanda, señala y crítica la actitud intervencionista de los estados unidos a sabiendas de que a lo hecho pecho. Recordemos que en 1962 se impuso el bloqueo a Cuba o el embargo como le dicen los cubanos, año tras año es votado por Naciones Unidas pidiendo la eliminación de esta política pero paradójicamente este embargo o bloqueo le ha permitido a Cuba solicitar ayuda al resto del mundo y tras la caída de la CCPP todo mundo lo ha ayudado, como ahora lo hace México y hasta hace unos días Venezuela. En pocas palabras esta intervención estadounidense en Venezuela es y será parte de la historia y como en la guerra de los aranceles, Trump amenazó a todo el mundo, pero al final México se vio beneficiado.
Trump no pretende usar mecanismos similares en México, por ahora y dudo que en 16 años más cuando a este país se lo esté llevando el demonio lo hagan, quizás Trump querrá cambios de dirigentes, que fue en esencia, lo hasta ahora generado en Venezuela. Lo único claro es que con este tipo de presiones, amenazas si pudiera generar en México a que rueden varias cabezas en el país, incluso modere bastante a esta 4T que peligra en convertirnos estructuralmente en otro Venezuela. De este país sudamericano y el deseo del petróleo por parte de Donaldo, hablaremos después…Así las Cosas.