Gubernatura

Sin sesgo
Arq. Mario C. Contreras Figueroa

En menos de dos años tendremos elecciones para gobernador en Chihuahua. En un ejercicio inédito, la actual administración tendrá una duración de cinco años, con el fin de empatarla con los procesos federales y en consecuencia, ahorrar recursos, que nunca sobran.

La atmósfera se empieza a calentar, por razones obvias. Es más, podríamos decir que ya es un poco tarde, comparado con procesos similares anteriores.

Sin embargo, no solo es un proceso especial por los tiempos, sino también por la atmósfera enrarecida en la que vivimos los mexicanos y los chihuahuenses, en consecuencia.

El gobierno federal, después de varios intentos del candidato eterno, lo sustenta ahora un grupo populista, muy alejado del centro, hacia una izquierda que el mundo ha desechado desde hace años, por ineficiente y anacrónica y que solo vive por dos o tres ejemplos, todos latinoamericanos y todos cercanos al presidente López.

El de López ha sido un gobierno que se ha caracterizado, desde su inicio, por su intento de destruir las instituciones que tanto tiempo y esfuerzo nos costaron a los mexicanos, que no tiene proyecto de nación y que únicamente ha repartido los recursos a los grupos afines que lo apoyaron en la campaña, con el pretexto de ser los más desfavorecidos y que son la masa que no produce, pero que hace mucho ruido. Además, López descalifica al grado de ser ofensivo, a todos los que no estamos de acuerdo con él y su proceder; reparte las culpas de su ineficiencia de igual manera, particularmente a los gobiernos anteriores, especialmente los del PAN y ha impartido sabiduría y juicio, además de ofensas, perjurios y muchas mentiras, en sus más de 200 informes, mal llamados “conferencias mañaneras”. Su popularidad, aunque diga lo contrario, va de caída, lenta pero segura.

En el caso del gobierno estatal, a pesar del triunfo clamoroso de hace tres años, debido al repudio del voto duro del PRI al gobierno corrupto de César Duarte, voto que no capitalizó el PAN, sino que se convirtió en abstención. Javier Corral, un legislador nato, con hartas cualidades para el debate, pero pocas de estadista, tuvo un voto de confianza enorme de parte de los chihuahuenses, pero también una deuda más enorme derivada de todas las irregularidades del gobierno priista, muy pocos recursos de la federación y un gobierno desgastado en perseguir mucho al exgobernador y en gobernar poco. A pesar de haber ganado con los votos del PAN, puesto que la alianza con la izquierda no le aportó nada de valor, ha apostado por un gabinete más cercano al PRD que al PAN, con poca experiencia de gobierno, salvo muy honrosas excepciones y con muy poco trabajo visible.

Otra circunstancia particular de Chihuahua ha sido tener un alcalde “independiente” en la ciudad más grande del Estado quien, a pesar de todo lo que se especulaba, fue reelecto para un segundo periodo de tres años, al igual que el independiente de Hidalgo del Parral.

Por último, pero no por eso menos importante, una alcaldesa en la capital del Estado, emanada de las filas de Acción Nacional, quien también pasó exitosamente por un proceso de reelección y que a pesar del golpeteo político en su contra, con trabajo, tesón y una serie de alianzas funcionales, con los diversos actores de peso en Chihuahua, se perfila directamente como la candidata natural de su partido.

Hay que recordar, también, que Chihuahua no es un referente de lo que sucede en el resto del país, ya que siempre se ha distinguido por su independencia política y actualmente es uno de los estados que encabeza la resistencia hacia el presidente López y su gobierno, quien mantiene uno de los niveles más bajos de aprobación en esta parte del país.

Por último, el triunfo de López, que no de Morena, es circunstancial, por ser este un partido de emergencia, como lo fue el PRD en su momento, transformaciones todas del PRI, en su intento por no desaparecer. El PRI en Chihuahua, igual que en el resto del país, se encuentra completamente derrotado y desaparecido, el PRD, el PVEM y el PT, no existen en el Estado, el PES ha desaparecido del escenario político y el PAN, a pesar de algunos gobiernos municipales exitosos, se encuentra muy fragmentado y enfrentado, en pleno proceso de reconstrucción.

Para las elecciones a gobernador en el 2021 no se espera que los mini-mini-partidos tengan candidatos propios, a pesar de lo redituables que son las campañas políticas. Del que sí se espera candidato, como siempre y por la circunstancia anterior, particularmente, es del PRI.

Es muy posible que el PRI establezca alianzas, para alcanzar la votación mínima, con los partidos de la “chiquillada”, pero siempre el candidato deberá salir de las filas del propio PRI. Antes, todos aquellos que habían ganado un puesto de elección popular, se consideraban tiradores para la gubernatura pero, en la realidad actual, esto ya no es regla y lo más probable es que se trate de alguien con un perfil más cercano al PAN y a los empresarios (algo que ya han hecho, con éxito, en otras ocasiones), que bien podría ser Alejandro Cano, a quien han estado placeando con frecuencia y que es bien visto en la ciudad de Chihuahua, pero desconocido en el resto del Estado, sobre todo en Ciudad Juárez, donde deberá hacer intensa campaña, si quiere estar en la competencia. Los recursos de campaña, en este caso, son un aliciente extra y nada despreciables.

Los “independientes” seguramente ya tienen definido a Armando Cabada, el presidente municipal de Juárez, que ha trabajado una fuerte campaña de medios y redes sociales, donde hemos llegado a ver que no sabe cocinar ni un huevo, pero que tiene un gran cariño por su madre (muy rústico el intento, por cierto). A pesar de haber ganado la reelección hace un año, no goza de total prestigio en su municipio y no es conocido en el resto del Estado.

Morena es un rompecabezas donde no embona ninguna de las piezas, porque son de muchos otros rompecabezas. El muy cercano incidente en el que perdieron la presidencia del Congreso local, por su falta de manejo político, pocas tablas y mucha división, nos habla de que, independientemente de quién sea el candidato, tiene pocas oportunidades de llegar hasta la final. Quien sale en todas las fotos y que sí conoce todo el Estado, es Cruz Pérez Cuéllar, el candidato de facto, si no brinca alguien más a última hora y con las ya conocidas maniobras de su líder máximo, el presidente, el pronóstico es impredecible. Además, Pérez fue expulsado del PAN, donde le conocen todos los trapitos y trapotes sucios y solo se necesita que alguien se decida a sacarlos a la luz pública. Por cierto, su relación con su antiguo mejor amigo, Javier Corral, se encuentra en su punto más bajo. Pero muy, muy bajo.

El PAN y su democracia a rabiar, tampoco la tiene tan fácil, a pesar de todo. Muchos panistas no identifican a la administración estatal con su partido. La recomposición interna, pese a lo que se diga, es un proceso lento y con muy pocos avances, de la que han derivado tres o cuatro grupos:

Primero, como corresponde, el del gobernador Corral, con Gustavo Madero, quien no se acaba de decidir a dejar la senaduría por regresar a Chihuahua. Este grupo, a pesar de tener controlado el CDE y la nómina estatal, tiene un nivel de operación política muy bajo. Prueba de ello fue la reciente elección de consejeros estatales y nacionales, donde los primeros lugares fueron arrasados por el segundo grupo, que es el que más se fortalece y que abandera la presidente municipal de Chihuahua, María Eugenia Campos.

Maru, como se le conoce, no solo encabeza una de las administraciones más reconocidas, tanto en Chihuahua, como en el resto del país, sino que opera en todo el territorio estatal, incluido Juárez, lo cual le da una ventaja natural. Es bien vista por la ciudadanía y eso también ayuda. Pero está sujeta a un fuerte golpeteo, no solo interno, sino de los otros partidos, que reconocen su fortaleza.

Los otros grupos internos, especialmente los llamados “gaudinis” y el más reciente, de Jorge Puentes, es más probable que se dediquen a las otras candidaturas y después a sumarse al proyecto que consideren más seguro.

Con todo, el PAN es el único partido que tiene un candidato -o candidata- viable para ganar una elección.

Si la votación es alta y persiste el descontento contra el gobierno federal, es probable que el PAN pueda repetir su triunfo de hace tres años, a pesar de que la actual administración no ha logrado permear en el sentimiento de los chihuahuenses.

Pero esto no se acaba hasta que se acaba y las condiciones se van modificando cada semana.

Tendremos que estar pendientes para que, como dijo un exgobernador, brindando con su cerveza en Albuquerque, “el cielo bendiga a Chihuahua”.

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