Conoce las colonias donde estará el Destilichadero la próxima semana

-Evita acumular tiliches en tu hogar y aprovecha el programa gratuito para deshacerte de ellos 

El Gobierno Municipal, a través de la Dirección de Servicios Públicos Municipales, informa a la ciudadanía el calendario que el programa Destilichadero tendrá del 25 al 28 de julio, donde visitará diez colonias de la ciudad, de 9:00 de la mañana a 3:00 de la tarde.

Este programa consiste en retirar tiliches de grandes dimensiones que el camión recolector no puede trasladar, por lo que se pone a disposición de la población un contenedor en un punto fijo.

Aunado a ello, personal de la dependencia realiza recorridos por los cuadrantes de las colonias que se visiten en la semana para retirar los tiliches, por lo que se pide que dejen estos deshechos al pie de banqueta.

El programa es gratuito, por lo cual, si alguno de los empleados solicita remuneración por la recolección pueden reportarlo al número 072, en un horario de 9 de la mañana a 3 de la tarde de lunes a viernes.
A continuación, conoce el calendario de colonias que estará visitando el programa:

Lunes 25 de julio
Colonia: Lourdes, Majalca, Santa Elena, Torres del Rey, San José y Ampl.
Cuadrante: Juan Escutia - José Ma. Mata - 16 de sept. - Av. Tecnológico
Contenedor: Glez. Cossío y C. Fco. Villa (Barda de Aurrera)

Martes 26 de julio
Colonia: Progreso Nacional
Cuadrante: Gpe. Juárez - Ing. Carrillo - Arroyo - Dolores Pimentel
Contenedor: Ing. Carrillo y Mina de Dolores

Miercoles 27 de julio
Colonia: Mármol I y III
Cuadrante: Ptolomeo - Misión de Santa Bárbara - Ernesto Malda - Av. Nva. España
Contenedor: C. Ernesto Malda (Centro Comunitario Mármol III)

Jueves 28 de julio
Colonia: Mármol II y III
Cuadrante: Fco. Saucedo - Misión de Santa Bárbara - Perif. R. Almada - Av. Nva. España
Contenedor: Fco. Saucedo y Fco. Montejo (frente al Centro Comunitario Mármol III)

Tips al momento

La carretera donde manda el miedo

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día. 

Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

Tips al momento

La carretera donde manda el miedo

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día. 

Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

Notas recientes