La ciencia desmiente que sólo utilicemos el 10% de nuestra capacidad cerebral

Durante décadas, ha circulado la idea de que los humanos solo utilizamos el 10% de nuestra capacidad cerebral. Sin embargo, esta afirmación es un mito sin fundamento científico. La realidad es que utilizamos todo nuestro cerebro, aunque no al 100% de su capacidad al mismo tiempo.

¿De dónde surgió el mito?

El origen exacto del mito es incierto, pero existen varias teorías:

  • Malinterpretación de investigaciones: A principios del siglo XX, algunos estudios sugirieron que solo un pequeño porcentaje de las neuronas estaban activas en un momento dado. Esto se malinterpretó como que solo usábamos el 10% del cerebro en total.
  • Promoción de la autoayuda: Algunos autores de libros de autoayuda popularizaron la idea de que podíamos desbloquear un potencial oculto en nuestro cerebro, lo que contribuyó a la difusión del mito.
  • Simplificación excesiva: La complejidad del cerebro humano es difícil de comprender, y el mito del 10% ofrece una explicación simplista y atractiva.

¿Por qué es falso el mito?

Existen numerosas evidencias científicas que demuestran que utilizamos todo nuestro cerebro:

  • Estudios de neuroimagen: Las técnicas de neuroimagen, como la resonancia magnética funcional (fMRI) y la tomografía por emisión de positrones (PET),1 muestran que todas las áreas del cerebro se activan durante diversas actividades.
  • Daño cerebral: Si solo usáramos el 10% del cerebro, el daño a las otras áreas no tendría efectos significativos. Sin embargo, incluso el daño a una pequeña área puede tener consecuencias devastadoras.
  • Evolución: El cerebro humano es un órgano muy costoso en términos de energía. Sería ineficiente que la evolución hubiera desarrollado un órgano tan grande si solo utilizáramos una pequeña parte de él.

¿Qué significa esto para nosotros?

Aunque utilizamos todo nuestro cerebro, esto no significa que lo utilicemos de manera óptima. Siempre hay margen para mejorar nuestras habilidades cognitivas, como la memoria, la atención y el aprendizaje.

  • El mito del 10% de la capacidad cerebral es falso.
  • Utilizamos todo nuestro cerebro, aunque no al 100% al mismo tiempo.
  • Siempre podemos mejorar nuestras habilidades cognitivas.
  • Es importante basar nuestras creencias en la evidencia científica y no en mitos populares.

Con información de Informador.mx

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Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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