X eliminará la posibilidad de ver los 'likes' de otros usuarios

La red social X está trabajando en hacer que los 'likes' sean a partir de esta semana privados, lo que significa que ahora otros usuarios no podrán ver qué publicaciones le han gustado a una persona o a quién le ha gustado un 'post'. Según la empresa, esta novedad pretende mejorar la seguridad de los usuarios.

Así, aunque el número de 'likes' y otras métricas de las publicaciones de un usuario concreto seguirán apareciendo en las notificaciones, solo el autor de la cuenta podrá ver qué publicaciones le han gustado, lo que ya es una opción para los suscriptores de X Premium. Al mismo tiempo, el autor de una publicación podrá ver una lista de las personas a las que les ha gustado.

"Es importante permitir a la gente dar 'likes' a 'posts' sin ser atacada por ello", escribió en X Elon Musk, propietario de la red social. 

Al mismo tiempo, algunos usuarios se mostraron disconformes ante la novedad. Hay quienes afirman que les resultaba útil ver qué 'posts' habían gustado a las cuentas en las que confían, mientras que otros pidieron volver a la 'transparencia' de antes. Algunos también expresaron su preocupación por si la nueva función provoca una afluencia de 'bots' y dificulta calibrar las opiniones de personas reales.

Con información de actualidad.rt.com

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Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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