Certifican a centros comunitarios y CEDEFAM como espacios 100% libres de humo de tabaco y emisiones

Con el objetivo de garantizar entornos saludables para las familias chihuahuenses, el DIF Municipal, en conjunto con el Centro Estatal de Atención a las Adicciones (CEAADIC), certificó a 39 Centros Comunitarios y seis Centros de Desarrollo Familiar (CEDEFAM) como “Espacios 100% Libres de Humo de Tabaco y Emisiones”.

Desde noviembre de 2024, el DIF Municipal trabajó coordinadamente con la CEAADIC y la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COESPRIS), con el fin de implementar capacitaciones, señaléticas y lineamientos necesarios para proteger el derecho de las personas no fumadoras a convivir en espacios seguros, especialmente niños, niñas y adolescentes.

El proceso de certificación incluyó capacitaciones a 45 coordinadoras de los centros, así como al personal de la Dirección de Fortalecimiento Familiar, Social y Comunitario del DIF Municipal, con temas relacionados al consumo de tabaco, vapeadores y sus efectos en la salud. Además, cada espacio fue monitoreado y evaluado por las autoridades sanitarias correspondientes.

Durante el acto de entrega de reconocimientos, la presidenta del DIF Municipal, Karina Olivas, destacó en su mensaje: "cada espacio libre de humo representa una oportunidad para que nuestras hijas e hijos crezcan en ambientes más limpios, más conscientes y con mejores posibilidades de tener una vida plena".

Con acciones como esta, el Gobierno Municipal reafirma su compromiso con la prevención, la salud pública y con mejorar la calidad de vida de las familias chihuahuenses.

Tips al momento

Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

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