Que nadie se lave las manos en multihomicidio de Cerocahui, exigen asociaciones civiles locales y nacionales

El asesinato de los sacerdotes jesuitas Joaquín Mora y Javier Campos, abre un nuevo capítulo de incertidumbre y temor para quienes, como ellos, buscan abonar a la equidad social y la justicia en la Sierra Tarahumara desde distintas trincheras.

 

Así lo denunciaron 23 personas y 24 asociaciones civiles a nivel local y nacional, en un posicionamiento difundido este jueves para exigir que nadie, en especial la clase política, se lave las manos en el multihomicidio registrado en la iglesia de Cerocahui el lunes 20 de junio.

 

Denunciaron que, hasta ahora, los grupos armados habían mostrado un relativo respeto a las instituciones religiosas, lo que, en conjunto con otros factores, permitían un cierto nivel de agencia en las pequeñas localidades serranas, por lo que advirtieron que este crimen “viene a precarizar esa relativa estabilidad social en las comunidades”:

 

“La violencia en esta región no es algo nuevo ni se reduce a la presencia de los llamados narcotraficantes. En Tarahumara, la muerte lenta ha sido la regla para la población general, principalmente para las comunidades indígenas y, para los hombres jóvenes empobrecidos atraídos por el narco, la muerte violenta. Se vive en un contexto de discriminación racial, despojo, marginación, sobre explotación económica, olvido de la justicia social y violencia de género”.

 

Manifestaron que, durante años, la Sierra Tarahumara se convirtió en un caldo de cultivo propicio para cualquier expresión violenta, el olvido social del Estado, la disputa por las tierras, recursos hídricos, forestales, mineros y de paisaje, producida por el narcotráfico, por lo que aseguraron que ninguna víctima es colateral, mientras que os llamados victimarios son, en muchos momentos, víctimas.

 

Por ello, exigieron a las autoridades del Estado utilizar toda la inteligencia y recursos del estado en el combate a las estructuras que general el despojo y en la Sierra Tarahumara e hicieron responsables a las autoridades de la desaparición de Paul O. Berrelleza y Armando Berrelleza y por la violencia que sufre la comunidad de Cerocahui.

 

El posicionamiento completo:

 

 

23 junio 2022

 

Pronunciamiento Civil

 

Al poder Ejecutivo de los tres niveles de gobierno.

A la opinión internacional

Al pueblo mexicano

 

A quienes suscribimos este escrito el asesinato de los hermanos Jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora nos duele hondo. Ellos fueron hacedores de caminos en Tarahumara, leyendas vivientes, sacerdotes de larga trayectoria, verdaderos pastores. Nos duelen también el guía de turistas Pedro Palma Gutiérrez y las muertes y desapariciones que ocurrieron en el pueblo de Cerocahui y que han ocurrido antes, en éste y en otros pueblos.

 

Con el asesinato de Joaquín y Javier, así como el secuestro de sus cuerpos a manos de un hombre que ellos vieron crecer, se abre un nuevo capítulo de incertidumbre y temor para quienes, como ellos, buscamos desde distintas trincheras abonar a la equidad social y la justicia. Hasta ahora, los grupos armados habían mostrado un relativo respeto a las instituciones religiosas, lo que, en conjunto con otros factores, permitían un cierto nivel de agencia en las pequeñas localidades serranas. En ese sentido, advertimos que este asesinato viene a precarizar esa relativa estabilidad social en las comunidades.

 

Denunciamos que la violencia en esta región no es algo nuevo ni se reduce a la presencia de los llamados narcotraficantes. En Tarahumara, la muerte lenta ha sido la regla para la población general, principalmente para las comunidades indígenas y, para los hombres jóvenes empobrecidos atraídos por el narco, la muerte violenta. Se vive en un contexto de discriminación racial, despojo, marginación, sobre explotación económica, olvido de la justicia social y violencia de género. Tarahumara ha sido durante años, un caldo de cultivo propicio para cualquier expresión violenta, el olvido social del Estado, la disputa por las tierras, recursos hídricos, forestales, mineros y de paisaje, han sido mucho más letales que la actual violencia producida por el llamado narcotráfico. En esta realidad, ninguna víctima es colateral y los llamados victimarios son, en muchos momentos, víctimas.

 

¡Exigimos justicia! No cedamos los espacios, y no callemos la palabra. Que nadie se lave las manos, mucho menos la clase política. A pesar de todo, seguimos apostando a que otro mundo es posible y lo seguiremos construyendo.

 

Exigimos toda la inteligencia y recursos del Estado en el combate a las estructuras que generan el despojo y violencia sufrida en la Sierra Tarahumara.

 

Hacemos responsables a las autoridades por las personas desaparecidas Paul O. Berrelleza y Armando Berrelleza y por la violencia que sufre la comunidad de Cerocahui.

 

Descansen en paz

Joaquín César Mora Salazar S.J

Javier Campos Morales S.J

Pedro Palma Gutiérrez

 

Firmamos:

 

Organizaciones y asociaciones civiles:

Abogadas Demócratas, Rosa María Sáenz Herrera

Acciones Colectivas para la Autonomía, A.C.

Alianza Sierra Madre

Awe Tibuame A.C.

Bowerasa A.C.

Centro de Capacitación y Defensa de los Derechos Humanos Indígenas, A.C.

Centro de Derechos Humanos de los pueblos del Sur de Veracruz Bety Cariño, A.C.

Centro de Derechos humanos Bartolomé Carrasco Briseño, A.C.
Colectivo Educación para la Paz y los Derechos Humanos A.C. (CEPAZDH)

Consultoría Técnica Comunitaria (Contec)

Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacán

Comité de Derechos Humanos y Orientación Miguel Hidalgo, A.C.

Comité de Defensa Integral de Derechos Humanos Gobixha, A.C.

Comité de Derechos Humanos de Tabasco, A.C.

Instituto Indígena Tarahumara ITAC A.C.

Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos "Todos los Derechos para Todas y Todos" (Red TDT)

Comunarr

Redes A.C.

Rhizomática

Laboratorio de experimentación artística, solidaria, libre y sin nombre

Instituto Mexicano Para el Desarrollo Comunitario, A.C (IMDEC)

Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER)

Red Solidaria de Derechos Humanos en Michoacán

Tzirondarhu Anapu, A.C.

Centro de Atención a la Mujer Trabajadora de Chihuahua, A.C.

A título personal

Sara Orozco Ponce de León

René Moreno Medina
Lic. Hilda Gpe Rivera Aragón, frente amplio ambientalista, Nuevo Neón

Siria Gastélum Félix, directora de Resiliencia, GI-TOC

Rubén Luna Castillo
Citlali Quintana Zapien

Todos Los Santos Dolores Villalobos Vigil

Álvaro Salgado

Perla Silvestre Lara

Laura N Barragán N

David Alan Lauer

Juan Paulo Romero Reynaga

Nuvia Betancourt Sabatini

Horacio Lagunas Cerda

Jazmín Guarneros Rodríguez

Fátima del Rocío Valdivia Ramírez

Gloria Ilsel Loera Romero
Adriana Esquivel
Martha González Rentería

Mariela Castro Flores

Lizy Peralta Mercado

Francisco Santacruz Ramos

Horacio Almanza Alcalde

Angélica Gómez Padilla

M. Teresa Guerrero Olivares me sumo.

Vaneza Salvidrez Méndez

Gabriela Bandini De Unánue
Víctor Manuel Cabrera Morelo
José Francisco Roacho Ávila
Sylvia Aguilera García
Christian Aurora Mendoza

Por: Redacción

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