El último rey: Televisa estrenó bioserie de Vicente Fernández, pese a reclamo de Cuquita Abarca

Tal y como adelantó durante la mañana y la tarde de este lunes 14 de marzo el productor Juan Osorio, la nueva serie de Televisa El último rey: el hijo del pueblo, basada en la vida de Vicente Fernández, sí salió al aire en tiempo y forma como se venía promocionando desde hace semanas.

Y es que en medio de los reclamos de Cuquita Abarca, viuda del charro, y de la expectativa respecto a la supuesta orden de suspensión impuesta a la empresa televisora, el serial fue estrenado tras una fuerte campaña de publicidad en los distintos espacios de la empresa.

Aunque la familia del fallecido cantante se había pronunciado desde hace un par de meses contra el proyecto estelarizado por Pablo Montero, y que cuenta con las actuaciones de Angélica Aragón, Emilio Osorio y José Carlos Ruiz, la historia finalmente fue estrenada en punto de las 20:30 h por Las estrellas.

Y es que además de la oposición de los Fernández y aunque el tema escaló a instancias legales, pues un juez habría prohibido el estreno del programa seriado, Televisa informó que no recibió notificación alguna de ninguna autoridad, dando luz verde a la transmisión del polémico proyecto basado en el libro homónimo de la periodista Olga Wornat.

Fue este sábado 12 de marzo cuando los Fernández dieron a conocer un boletín respecto a la presunta ilegalidad de la teleserie, que estaría violando los derechos de autor, de marca y de la imagen de Vicente. Así reza una parte del documento:

“Derivado del uso no autorizado y con fines de lucro de marcas registradas, reservas de nombre artístico de uso exclusivo e imagen, afectando el prestigio y reputación del artista en paz descanse, se decretaron medidas por parte de la autoridad judicial y seis más por el instituto Mexicano de la Protección a la Propiedad Industrial”.

En la tarde del domingo 13, y en la mañana de este lunes 14, María del Refugio Abarca Villaseñor, Cuquita, lanzó sendos comunicados en las cuentas oficiales de Vicente Fernández, en un intento por persuadir a la empresa televisora de cancelar la transmisión que finalmente salió al aire.

Cuquita expresó que confiaba en que la ley podría frenar el proyecto y se dijo apoyada por el público, ante lo que calificó como un producto cuyo único fin es “hacer dinero”.

“Buenos días, quiero decirle a todo el público que estoy muy triste por todo lo que está pasando ahorita. Vicente se fue, pero creo que hay gente que está abusando de su nombre”, inició en su narración la viuda del intérprete de Mujeres divinas.

“Hicieron una serie desde octubre, la sacaron ahora que ya no está él, pero sí él estuviera, me estuviera apoyando y me estuviera ayudando. Si creen que estoy sola, no estoy sola. Si quieren abusar de mí, no. Tengo a mi familia, tengo a todo el público que me apoya y que creo mucho en las leyes que también es muy importante. Les agradezco mucho, muchas gracias a todo el público”, expresó en un video la señora de 75 años.

Por su parte, un par de horas después del video difundido por Cuquita, Juan Osorio refrendó su intención de encantar al público con el proyecto:

“La verdad es que me da muchísimo gusto comunicarle al público que hoy vamos a estrenar El Último Rey, el hijo del pueblo, sobre todo porque es un contenido muy importante, que está atrás de un libro escrito por Olga Wornat y el libro lo hemos respetado los escritores, toda la parte literaria y bueno de alguna manera estamos haciéndole un homenaje a un ídolo, un mexicano del que obviamente el pueblo tiene que saber toda su vida y cómo llegó a este peldaño, bueno, a través de su infancia, de sacrificios, sobre todo de esta gran pasión por lo que él quería”, comentó el productor en el matutino Hoy.

Con información de Infobae

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Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

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De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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