ISSSTE tendrá app para agendar citas, archivo clínico y agilizar entrega de medicamentos

El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) ampliará la cobertura de la plataforma del sistema digital Ambiente para la Administración y Mejora de Atención en Salud (Aamates), que actualmente opera en 14 unidades médicas piloto, para alcanzar 512 de primer nivel en el país, que incluyen unidades y clínicas de medicina familiar y clínicas de medicina familiar con especialidades, informó la subdirectora de Tecnologías de la Información, Alejandra Fernández Vélez.

En 2023, se llevará a cabo la actualización de toda la infraestructura tecnológica del instituto en tecnologías de la información, y esta subdirección continuará implementando soluciones y herramientas orientadas a la prioridad de fortalecer y garantizar el acceso a servicios de salud.

Con esta estrategia, impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador el instituto contará con un soporte informático suficientemente sólido para atender y enfrentar la modernización y transformación digital del nuevo ISSSTE.

“Aamates nos va a permitir digitalizar el proceso de atención clínica completo, desde agendar una consulta médica, información del expediente en archivo clínico, datos de somatometría (métricas de peso y talla), signos vitales de pacientes, consulta externa y emisión de receta electrónica con firma digital, el cual ya está conectado con el sistema de farmacia (...) son proyectos que permiten brindar mejor atención en salud a las y los derechohabientes y, sobre todo, tener disponible el expediente clínico en cualquiera de las unidades médicas del país”, puntualizó Fernández Vélez.

“Esta acción aporta trazabilidad de todo el proceso de la atención médica hasta la entrega de medicamentos, lo cual es un avance muy importante para el ISSSTE en su objetivo de agilizar procesos clínicos, reducir gastos en duplicidad de estudios de diagnóstico, disminuir trámites burocráticos y mejorar la calidad de atención a los pacientes”, destacó.

Informó que durante la segunda fase se impulsará la implementación de Aamates en hospitales de segundo y tercer nivel, para tener la guía de servicios de consulta externa, urgencias y hospitalización. Anunció que, en breve, el instituto pondrá a disposición de los derechohabientes una nueva app para agendar citas médicas desde el celular.

Otro reto por consolidar en el año que inicia en materia de tecnologías de la información es el sistema de referencia y contrarreferencia de pacientes, el cual facilitará identificar y dar seguimiento a cada derechohabiente desde que entra a consulta médica general al primer nivel y es canalizado al segundo o tercer nivel de atención para recibir consulta médica de especialidad.

“Nuestro objetivo es monitorear la ruta de servicios donde son atendidos nuestros pacientes y saber dónde se encuentran, para tener indicadores claros del flujo en los procesos de atención de especialidad y alta especialidad médica”, agregó la funcionaria

Señaló que, en 2022, se consolidaron varios programas como el sistema de monitoreo de oxígeno domiciliario, que da seguimiento desde que se prescribe el servicio hasta que nuestro proveedor lo entrega a cada paciente; así como el lanzamiento del portal Asissste, desde el cual todas y todos los derechohabientes pueden hoy generar una cita por chat o internet, además de solicitar el trámite de créditos personales.

En el nuevo ISSSTE, nuestro mayor interés es garantizar el derecho a la salud para todos nuestros derechohabientes. Por esa razón, estaremos trabajando a ras de tierra, como lo hace nuestro director general, Pedro Zenteno, visitando las unidades médicas, conociendo sus necesidades y mejorando todos los servicios que esta área brinda como son: cita médica, atención en farmacias, emisión de recetas y sobre todo el monitoreo de todo el proceso clínico de atención”, concluyó la subdirectora de Tecnologías de la Información.

En conjunto, estos avances contribuyen a tener ahora mucho mejores métricas para monitorear los resultados operativos del sistema de salud, así como eficientar servicios y la atención a los derechohabientes del ISSSTE en las unidades médicas, objetivo prioritario del instituto, enfatizó Fernández Vélez.

De igual manera, con el programa AAMATES se busca lograr el intercambio de información entre instituciones del sector Salud en el ámbito nacional, lo que permitirá optimizar la atención que se brinda a los mexicanos, informó.

Con información de Vanguardia

Tips al momento

Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

Tips al momento

Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

Notas recientes