Muere la actriz Rosario Zúñiga, a los 59 años

La actriz mexicana de cine, teatro y televisión, Rosario Zúñiga, murió a sus 59 años, así se dio a conocer en redes sociales.

La Asociación Nacional de Actores lamentó el fallecimiento de la actriz, a través de su cuenta de Twitter y ofreció condolencias a su familia.

“La Asociación Nacional de Actores lamenta profundamente el fallecimiento de nuestra compañera Rosario Zúñiga. Nuestras condolencias a sus familiares y amigos. Descanse en paz”, se lee en la publicación.

Por su parte la Compañía Nacional de Teatro le dedicó unas palabras de despedida a Zúñiga, en el tuit se lee que, "celebran la vida de la actriz", miembro del elenco de la CNT. 

Hasta el momento no se han dado a conocer las causas de muerte de la actriz mexicana. 

¿Quién fue Rosario Zúñiga?

María Rosario Zúñiga García fue miembro de la Compañía de Repertorio CET (Centro de Experimentación Teatral) del INBA y de la Compañía Nacional de Teatro, con la obra ‘Los enemigos’.

Actuó en diversos montajes  bajo el mando de directores como Julio Castillo, Luis de Tavira, Ludwik Margules y Georges Lavaudant.

Rosario debutó como actriz de cine en 1975 en la película Los supervivientes de los Andes, luego en 1977 en teatro en la obra Fuenteovejuna y en televisión en la telenovela Marcha nupcial.

Su primer papel antagónico fue en 1992 en De frente al sol. Desde 1985 actuó en Televisión en más de 15 telenovelas en Televisa, Tv Azteca, Argos y Telemundo.

Con información de Informador.mx

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Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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