Algunas gasolineras siguen sin ajustar tarifa; OXXO Gas, la más costosa

Con la entrada en vigor del convenio del Gobierno Federal con Petróleos de México y las empresas gasolineras a nivel nacional, en la ciudad de Chihuahua siguen sin ajustarse en su totalidad las tarifas de la gasolina magna.

Y es que el pasado lunes entró en vigor el convenio para ajustar la tarifa de la gasolina regular en 24 pesos mexicanos, supuestamente esto debía aplicarse en todas las gasolineras a nivel nacional y tendría una duración de 6 meses, pasados tres días al menos en la ciudad de Chihuahua no ha sido así.

Omnia se dio a la tarea de revisar los costos de algunas de las gasolineras de la ciudad, entre ellas se encontró que OXXO Gas ubicada en la calle 27 tiene los costos más caros con la gasolina magna a $25.97 y la premium a $26.99 por litro, por otro lado la más económica es la de Folvaz con un costo de $22.88 por litro de regular y $25.09 la premium. 

Otra gasolinera con altos costos es la de “El Buen Vecino”, que se ubica en la colonia San Felipe con un alto precio de la gasolina regular a $25.97, que al igual que la ubicada en la calle 27 aumentan $1.97 pesos por litro a pesar del convenio, por otro lado dos estaciones de la empresa Petro Seven también sobrepasan el limite, con 24.49 pesos por litro, cabe mencionar que la gasolinera ubicada en la avenida Pascual Orozco perteneciente a esta empresa el día de ayer se encontraba en 24.99 en su modalidad regular, así como la Circle K con un costo de 24.30 pesos por litro.

Aunque algunas de estas empresas decidieron no respetar la tarifa, algunas otras optan por bajar aún más los costos, tal es el caso de la gasolinera Carvel de la avenida Pacheco con un precio de gasolina regular de $22.99 y premium de $25.69, cabe mencionar que el día de ayer por la noche la estación Neuma de la Colón presentaba un costo $23.25 y premium en $24.20, a pesar de esto, durante la mañana de este miércoles se pasó por el mismo sitio y no se lograba ver el precio en su tablero.

El mismo caso ocurrió con US Fuel y la gasolinera BP las cuales ofrecen a un centavo menos por litro la carga de gasolina regular, por cierto, es importante mencionar que estas empresas aún cuentan con esta semana para ajustar sus costos.

Tips al momento

Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

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