Liberan a dos periodistas secuestrados en Taxco, Guerrero

Los periodistas de RedSiete, Silvia Nayssa Arce Avilés y Alberto Sánchez Juárez, fueron liberados la noche de ayer viernes luego de ser secuestrados el pasado 22 de noviembre en Taxco, Guerrero.

Las organizaciones Artículo 19 y Cimac confirmaron la noticia e informaron que también fue liberada Guadalupe Denova, esposa del periodista Marco Antonio Toledo Jaimes.

“ARTICLE 19 y @prensacimac confirman la liberación de Silvia Nayssa Arce Avilés y Alberto Sánchez Juárez del medio digital RedSiete durante la noche.

“Guadalupe Denova, esposa del periodista Marco Antonio Toledo Jaimes, también fue liberada”.

Artículo 19 y Cimac llamaron a las autoridades a mantener la coordinación para el regreso con vida de Marco Antonio, y su hijo Alberto.

Artículo 19 explicó que las coberturas de los periodistas se centraban en temas tanto políticos como de seguridad local, en el caso de Toledo; y notas locales en los alrededores de Taxco y del estado sureño de Guerrero, siendo sus coberturas más recientes las relacionadas al azote de Otis el pasado 25 de octubre.

425 agresiones entre 2009 y 2023

La organización también destacó que con 425 agresiones entre 2009 y 2023, el estado de Guerrero se posiciona como la quinta entidad mexicana con más ataques contra periodistas y medios de comunicación.

“El estado es también el segundo más letal contra la prensa, pues se tienen contabilizados 17 periodistas asesinados, siendo el último caso de Nelson Matus Peña. Así como tres periodistas desaparecidos, con el caso de Alan García, siendo el último caso documentado”, añadió.

Asimismo, instó a las autoridades a aplicar los protocolos legales estimados en este tipo de investigaciones ministeriales y atender su localización con oportunidad.

Activista denuncia secuestro de tres periodistas en Taxco, Guerrero

La activista y escritora Julissa Natzely Arce Raya denunció el miércoles 22 de noviembre el secuestro de su hermana, Silvia Nayssa Arce Avilés, y su cuñado, Alberto Sánchez.

De acuerdo con Natzely, sus familiares sufrieron la privación de su libertad durante la tarde de ese miércoles por un grupo de hombres armados en Taxco, Guerrero.

“Y mis sobrinos de 3 y 5 años, y mi sobrina de 13 años, fueron dejados en la calle“, narró la activista.

Julissa Natzely Arce Raya es una escritora, empresaria y defensora de los derechos de los inmigrantes mexicano-estadounidense.

Confundó Ascend Educational Fund (AEF) y escribió los libros de “My (Underground) American Dream” (2016), “Someone Like Me” (2018) y “You Sound Like a White Girl” (2022).

 

Información de Aristegui Noticias. 

 

Tips al momento

Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

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