Entrada de frente frío 43 generará lluvia, viento y descenso de temperatura en la entidad

La Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC) emitió una alerta preventiva ante el ingreso del frente frío número 43, que ocasionará lluvia, viento y descenso de temperatura en gran parte del territorio chihuahuense.

Para esta tarde de sábado se prevén rachas que pueden superar los 55 kilómetros por hora (km/h) en Juárez, Ascensión, Saucillo, Jiménez, Camargo y Ojinaga, condiciones que pueden ocasionar tolvaneras en los tramos carreteros de Juárez a Janos y de Delicias a Jiménez.

Habrá lluvias aisladas a dispersas con posible caída de granizo en Namiquipa, Bachíniva, San Francisco de Borja, Cusihuiriachi, Cuauhtémoc, Rosales, Meoqui, Julimes, Delicias, Saucillo, Valle de Zaragoza, Rosario, El Tule, Huejotitán, San Francisco del Oro, Parral, Santa Bárbara, Matamoros, Allende, López, Coronado, Jiménez, San Francisco de Conchos, Camargo, La Cruz y Manuel Benavides.

Este domingo persistirán los vientos con posible formación de tolvaneras en los tramos de Ahumada a Juárez y de Juárez a Ascensión, además de lluvias de dispersas a moderadas con chubascos en el municipio de Jiménez.

Para el lunes la masa de aire polar mantendrá ambiente de frío a fresco por la mañana en gran parte de la entidad.

Se esperan lluvias aisladas en Galeana, Parral y Jiménez, mismas que podrían estar
acompañadas de actividad eléctrica.

Ante este pronóstico, la autoridad estatal recomienda a los conductores extremar precauciones por la baja visibilidad en carretera y el pavimento mojado.

A los turistas que se encuentran en zonas de campamento, se les exhorta a asegurar carpas y objetos que puedan ser proyectados por el viento, así como evitar refugiarse bajo árboles o estructuras inestables durante las rachas fuertes.

Además pide a la población mantenerse informada sobre los avisos meteorológicos y asegurar las techumbres de lámina de las viviendas, para prevenir accidentes.

La CEPC a través de sus brigadas mantiene el monitoreo constante en las diversas zonas turísticas, para atender cualquier contingencia derivada de estos cambios climáticos.

Se recuerda a la ciudadanía que, ante cualquier situación de riesgo o emergencia puede comunicarse a la línea 9-1-1, que está disponible las 24 horas del día.

- Para esta tarde de sábado las temperaturas máximas esperadas en grados centígrados (°C) son: Chihuahua 28, Juárez 23, Janos 24, Madera 23, Temósachic 25, Cuauhtémoc 24, Ojinaga 27, Delicias 30, Camargo 31, Jiménez 31, Parral 28, Creel 23, Chínipas 36, Guachochi 23 y El Vergel 22
- Temperaturas máximas y mínimas esperadas para este domingo son: Chihuahua 17/12, Juárez 20/14, Janos 22/10, Madera 22/6, Temósachic 24/4, Cuauhtémoc 16/9, Ojinaga 17/15, Delicias 18/15, Camargo 20/15, Jiménez 21/15, Parral 20/14, Creel 21/4, Chínipas 37/20, Guachochi 22/5 y El Vergel 21/3
- Temperaturas máximas y mínimas pronosticadas para el lunes: Chihuahua 23/11, Juárez 22/11, Janos 24/10, Madera 23/5, Temósachic 25/3, Cuauhtémoc 21/9, Ojinaga 21/11, Delicias 24/13, Camargo 24/13, Jiménez 23/13, Parral 22/12, Creel 22/4, Chínipas 36/19, Guachochi 22/4 y El Vergel 20/2

Tips al momento

Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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