
Parral, Chihuahua.- De nueva cuenta, la historia se repite.
Ciudadanos que confiaron sus ahorros en un supuesto grupo financiero que ofrecía altos rendimientos, ahora se enfrentan a la amarga realidad de haber sido víctimas de un fraude.
Tras la experiencia aún fresca de Grupo Aras, que afectó a miles de familias en Chihuahua y otros estados mediante un esquema piramidal, ahora fue el turno de Grupo Financiero Pacheco , empresa que operaba en Parral y que de la noche a la mañana desapareció junto con sus directivos.
Este mediodía, decenas de afectados acudieron a las oficinas del grupo en busca de respuestas, solo para encontrar puertas cerradas y mobiliario abandonado.
La indignación se desbordó y los inversionistas decidieron saquear las instalaciones, sin que la policía municipal interviniera.
Testigos señalan que los agentes optaron por permitir que la gente actuara por cuenta propia, mostrando una preocupante falta de autoridad y de sensibilidad ante el enojo de quienes perdieron su patrimonio.
El caso evidencia nuevamente cómo este tipo de “negocios fraudulentos” logran establecerse y operar sin trabas durante meses o incluso años, ante la omisión de las autoridades financieras y de procuración de justicia.
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores, la Procuraduría Federal del Consumidor y las fiscalías estatales han mostrado incapacidad o desinterés para frenar esquemas que, bajo la fachada de inversión segura, terminan por despojar a miles de familias de sus ahorros de toda la vida.
Detrás de las cifras y nombres de empresas, la tragedia es humana; adultos mayores que confiaron lo poco que tenían para asegurar su vejez, jóvenes que arriesgaron sus primeros ingresos con la ilusión de hacer crecer su dinero, familias que destinaron indemnizaciones, herencias o ahorros para la educación de sus hijos.
Todos ellos hoy se enfrentan al vacío, al engaño y al abandono institucional.