Aprueba IMSS permiso para facilitar trámite de incapacidad en línea

Para facilitar el trámite de incapacidad a las personas afiliadas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que presenten síntomas de la enfermedad COVID-19, el H. Consejo Técnico del Instituto aprobó hoy la obtención de un permiso especial por contingencia desde plataformas digitales de acceso remoto.

Durante la conferencia de prensa sobre el informe diario del COVID-19 en México, el doctor Mauricio Hernández Ávila, director de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS, informó que este es un permiso único en la historia del Instituto para las y los  trabajadoras asegurados, en congruencia con la declaratoria de pandemia hecha por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Destacó que la estrategia es un esfuerzo del Instituto por sumarse a las recomendaciones de la Secretaría de Salud para romper la cadena de transmisión, evitar la circulación de las personas con síntomas y que permanezcan en casa.

“El director general, Zoé Robledo, nos ha pedido buscar estrategias para poder contribuir más a aplanar la curva, que los servicios de salud no se saturen y podamos dar una atención de calidad”, indicó.

De esta manera, dijo Hernández Ávila, se mantiene la sana distancia y le ahorra al trabajador la visita al médico, dirigirse en automóvil o en transporte público por la incapacidad, entrar en contacto con otras personas, ir al banco a cobrar la prestación y, finalmente, regresar a casa para permanecer en reposo.

Indicó que si las y los trabajadores tienen signos de infección como tos, fiebre y dolor de cabeza, deben permanecer en casa sin acudir al médico para obtener su incapacidad, además de que está garantizado el subsidio económico durante los primeros 14 días, “que es lo que dura el cuadro leve de COVID-19”.

Precisó que el pago de la incapacidad es de 11 días, debido a que los primeros tres no se cubren al ser una incapacidad temporal por enfermedad general.

El doctor Hernández Ávila señaló que para el otorgamiento de la incapacidad el asegurado con síntomas debe llevar a cabo un proceso electrónico, que consiste en completar un cuestionario de tamizaje y recibir la respuesta de la procedencia o no del permiso especial.

“Si no hay riesgo, se emiten recomendaciones para el cuidado de la salud; si hay riesgo se valida el cuestionario con evaluación médica, se hace la incapacidad digital, se notifica al patrón, también le pedimos a la persona que lo notifique a su empleador, se contacta al asegurado para hacer la verificación de su cuenta bancaria y realizar el depósito”, explicó.

Adicionalmente, dijo, se le enviará por mensajería un equipo de protección para que no se contagien los familiares, que consiste en cubrebrocas, alcohol gel que hace la función de antiséptico bacteriano y un termómetro, con lo que se previene el contagio intradomiciliario, además de un instructivo sobre los signos y síntomas del COVID-19 y cómo cuidar al enfermo en casa.

Solicitó que las y los trabajadores actualicen sus datos en las plataformas digitales del IMSS para el envío del kit y de información.

Subrayó que la persona con incapacidad debe estar atenta de los síntomas de agravamiento de esta enfermedad al término de los 14 días: dolor en el pecho, fiebre alta que no cede, falta de aire y color morado, para recibir atención en una unidad médica u hospital, lo que posibilita la prórroga de la incapacidad.

“Así, el IMSS está aportando a la protección del trabajador para que no pierda su empleo por tener los síntomas y cuente con la compensación económica por enfermedad. Es una de las intervenciones que estamos impulsando en el Instituto”, finalizó.

Tips al momento

América Rangel crítica imágenes del AIFA y desata debate político

La diputada América Rangel criticó públicamente las imágenes del AIFA difundidas por Claudia Sheinbaum, señalando que, aunque pueden parecer motivo de burla, en realidad reflejan una situación “muy grave”.


Rangel acusó que cuando una figura de alto nivel difunde información que considera falsa, no se trata solo de comunicación, sino de manipulación. Además, advirtió que tolerar este tipo de prácticas implica aceptar que el poder puede mentir sin consecuencias.


Finalmente, hizo un llamado a no normalizar estos hechos, subrayando que no deben permitirse dentro de la vida pública.


Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

Tips al momento

América Rangel crítica imágenes del AIFA y desata debate político

La diputada América Rangel criticó públicamente las imágenes del AIFA difundidas por Claudia Sheinbaum, señalando que, aunque pueden parecer motivo de burla, en realidad reflejan una situación “muy grave”.


Rangel acusó que cuando una figura de alto nivel difunde información que considera falsa, no se trata solo de comunicación, sino de manipulación. Además, advirtió que tolerar este tipo de prácticas implica aceptar que el poder puede mentir sin consecuencias.


Finalmente, hizo un llamado a no normalizar estos hechos, subrayando que no deben permitirse dentro de la vida pública.


Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

Notas recientes