La verdad sobre el supuesto romance entre Silvia Pinal y Pedro Infante

Pedro Infante sin dudas fue el actor de la época de Cine de Oro mexicano más popular, e incluso a nivel internacional es reconocido por sus películas y faceta de cantante. También era famoso por ser un galán debido a su porte e imagen que trasmitía masculinidad. Entre sus amores, siempre se rumoreó a la actriz Silvia Pinal.

Aunque tenían química en la pantalla en películas como El Inocente, e incluso por ella se llegó a especular que en verdad sostenían una relación fuera del set, la primera actriz siempre dejó en claro, incluso en publicaciones que no fue así, pues simplemente no le nació el interés.

No obstante, ello no fue impedimento para que entre los famosos naciera una amistad que hasta fecha lleva en su recuerdo Pinal. A tal punto fue el acercamiento íntimo, que asegura, llegaron a ser mejores amigos al grado en el que Pedro Infante convivía mucho con su familia, especialmente con su abuela.

En su libro biográfico “Esta soy yo”, Silvia Pinal recuerda que Pedro Infante era muy “bromista y un hombre divino”, pero sobre todo, un excelente actor, con quien no sostuvo ningún romance.

“Era muy simpático, bromista y comelón, era divino. No fue mi novio, fuimos conocidos y luego amigos; lo traté bastante porque hicimos algunas películas juntos. Era educado, muy lindo y, sobre todo, era un actor sensacional, pero novios nunca, yo estaba interesada en otra persona”, confiesa en un extracto del libro.

La actriz detalla en su biografía que cuando Pedro la iba a buscar a su casa, su abuelita, que lo quería mucho, lo invitaba a comer mientras ella andaba de fiesta con Emilia Azcárraga en el restaurante Monte Casino, de la Zona Rosa.

“Pedro me buscó varias veces, pero yo no quería salir con él porque no me gustaba ir en moto, y él la adoraba. A veces me esperaba afuera de mi casa, pero yo siempre tenía compromisos , así que nunca estaba. Cuando le hablaba por teléfono a mi abuelita para saber cómo estaba todo en casa, ella me decía: ‘Hija, aquí está el señor Infante, esperándote. ¿Qué le digo?’ ‘¡Pues que se coma unos tacos, porque voy a llegar tardísimo y muy cansada’.

Imagínate, mientras tanto yo de fiesta con mi amiga Gloria y su novio Felipe, quien más adelante fue su esposo, y Emilio Azcárraga en el restaurante Monte Casino, de la Zona Rosa. Recuerdo también que en algunas ocasiones hacíamos que Felipe lo llamara para disculparme, le decía: ‘Ay, señor Infante, qué gusto, figúrese que seguimos esperando a Silvia, no ha salido, sigue grabando’… ¡Mi abuelita lo adoraba, siempre lo invitaba a comer, y a él por supuesto le encantaba. ¿Y yo? Nunca estaba en casa”, detalló más sobre su relación en su autobiografía.

Por otra parte, una versión menos afable existe sobre su relación pero sin denostar al histrión. Silvia Pinal fue tendencia en 2019 gracias a que en la serie Silvia Pinal, frente a ti, en la que narra detalles de esta relación; sin embargo, llamó la atención al confesar que su amigo Pedro Infante era un ignorante después del estreno del programa.

Las declaraciones de la estrella del cine mexicano se dieron en una entrevista con Javier Poza para Radio Fórmula, donde aseguró la gran admiración y cariño que sentía por El ídolo de Guamúchil, con el cual trabajó en varias cintas y sostuvo una entrañable amistad.

“Pedro era un amor. Pedro era muy inocente, muy ingenuo, muy ignorante. Yo nunca lo critiqué, al contrario”, sentenció la madre Alejandra Guzmán en programa radial, quien destacó que no contó todo lo que vivió al lado del cantante.

“No, no conté todo. hay cosas que no tienes por qué ventilar, son tan hermosas que las tienes que guardar”, declaró Silvia Pinal.

En esa emisión de 2019 con Poza, la actriz puntualizó que el intérprete de ‘Amorcito Corazón’ evitaba salir en escenas sin pantalones para no mostrar sus piernas, las cuales según él estaban muy delgadas. “Me decía: ‘Chivita vámonos a esquiar’, porque yo esquiaba pero él no, porque no se quitaba los pantalones ni para bañarse ni para esquiar porque le íbamos a ver las patas que las tenía muy flacas”, dijo en el programa.

Con información de Infobae

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Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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