‘Se opone al Tren Maya, pero promueve Xcaret’, redes sociales acusan de hipócrita a Eugenio Derbez

Desde el anuncio de uno de los proyectos clave del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, el Tren Maya ha dado mucho de qué hablar. Recientemente el tema llegó hasta el medio artístico, cuando un grupo de famosos entre los que destacan Rubén Albarrán, Natalia Lafourcade, Ofelia Medina, Kate del Castillo, Natalia Cordova-Buckley, Bárbara Mori y Eugenio Derbez, protagonizaron una campaña en redes sociales en contra del Tramo 5 del mencionado proyecto, ya que la construcción de este tramo atentara contra los restos arqueológicos de la región, además de ocasionar una deforestación sin precedentes.

#SélvamedelTren fue el hashtag clave de la campaña para salvar uno de los ecosistemas más importantes de nuestro país. Sin embargo, las redes sociales no olvidan y los usuarios recordaron la cercanía que el intérprete de ‘Ludovico Peluche’ tiene con Grupo Xcaret, la empresa dueña del uno de los parques temáticos más grandes que operan en la Riviera Maya.

Usuarios en redes sociales destacaron que actualmente la compañía busca ampliar su parque temático, algo que generaría más deforestación de la que ya ha ocasionado la construcción del complejo turístico, donde los arrecifes de coral serían los más perjudicados debido a la construcción de un muelle de cruceros, acción que pretende Xcaret y por la cual ya fue denunciado en 2021 ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente.

“Pero para protestar contra esto Eugenio ‘se hizo de la vista gorda’ ya que, es cercano a Grupo Xcaret”, comentó un usuario en Twitter. De hecho, en 2018 recibió una estatuilla como reconocimiento a su trayectoria artística, la cual precisamente se lo otorgó dicha compañía.

Entre las publicaciones se pueden leer: “Aquella vez que Eugenio Derbez protestó contra el Grupo Xcaret en por la ocupación de los ríos subterráneos y cenotes de la Riviera Maya...no, esperen...” , compartió un usuario de nombre Tito en Twitter.

Asimismo, no se hicieron esperar los reclamos en contra de su lujoso estilo de vida. “Aquí Eugenio Derbez preocupado por el medio ambiente desde un jet privado que contamina diez veces más que los aviones comerciales”, se puede leer en otro tweet.

Con información de Vanguardia

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Rangel acusó que cuando una figura de alto nivel difunde información que considera falsa, no se trata solo de comunicación, sino de manipulación. Además, advirtió que tolerar este tipo de prácticas implica aceptar que el poder puede mentir sin consecuencias.


Finalmente, hizo un llamado a no normalizar estos hechos, subrayando que no deben permitirse dentro de la vida pública.


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De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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