Los más buscados de la DEA

La Administración para el Control de Drogas (DEA) sumó una nueva persona a su lista de los más buscados. Se trata de Alan Gabriel Núñez Herrera, que ahora es el octavo mexicano en su conteo.

La lista de “most wanted” o más buscados por la DEA la encabeza actualmente Yulan Adonay Archaga Carias, de Honduras, quien ha sido señalado de ser el presunto líder de los Mara Salvatrucha.

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Y el segundo en la lista es Chuen Yip, traficante chino quien presuntamente es proveedor de fentanilo del Cártel de Sinaloa.

¿Cuáles son los 8 mexicanos más buscados por la DEA?

Alan Gabriel Núñez Herrera

Alan Gabriel es señalado por autoridades de Estados Unidos por presuntamente ser traficante de fentanilo y trabajar para el grupo de ‘Los Chapitos’.

La DEA ofrece hasta 1 millón de dólares por Alan Gabriel, quien es acusado de presuntos delitos como conspiración de importación de fentanilo, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración de lavado de dinero.

Iván Archivaldo Guzmán Salazar

El hijo de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, Iván Archivaldo, es el mexicano principal buscado por la DEA, de acuerdo con la lista.

Este sábado, la DEA ha informado que ofrece una recompensa de 10 millones de dólares para la captura de Iván Archivaldo, conocido como ‘El Chapito’.

Él ha sido acusado por conspiración de posesión de drogas para distribuirlas; intento de conspiración para importar sustancias controladas; y exportación de sustancias controladas con la intención de distribuirlas.

Carlos Omar Félix Gutiérrez

Presuntamente, Carlos Omar Félix es operador de laboratorios clandestinos de fentanilo y es miembro del Cártel de Sinaloa.

Es señalado por autoridades de EU por los siguientes delitos: Conspiración de importación de fentanilo, conspiración de tráfico de fentanilo, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración de lavado de dinero.

Silvano Francisco Mariano

Es señalado por operar laboratorios clandestinos de fentanilo para el Cártel de Sinaloa. Enfrenta las mismas acusaciones que Carlos Omar.

El Departamento de Estado de EU reportó en marzo de 2023 que Francisco Mariano y otra persona fueron detenidos por la policía de Colombia cuando desembarcaban de un vuelo comercial en Bogotá. Está bajo custodia y en espera de una posible extradición.

Liborio Núñez Aguirre

Liborio, alias ‘Karateca’, es señalado como traficante de fentanilo del Cártel de Sinaloa.

En EU es acusado por cargos relacionados con posesión de ametralladoras, conspiración para importar fentanilo y lavado de dinero, entre otras cosas.

Nemesio Rubén Oseguera Cervantes

Nemesio Oseguera, ‘El Mencho’, es conocido por presuntamente fundar y ser líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

En EU, ha sido acusado por cargos relacionados con crimen organizado.

Ismael Mario Zambada García

Ismael ‘El Mayo’ Zambada es uno de los presuntos fundadores del Cártel de Sinaloa. Es uno de los narcotraficantes más famosos, con más de 40 años en el crimen organizado y nunca ha sido aprehendido por las autoridades.

También es conocido como ‘M-Z’ y ‘Padrino’. Por años ha acumulado acusaciones en cortes de Estados Unidos.

Su hijo, Vicente Zambada Niebla, fue arrestado; en 2019, un juez de Chicago le dictó una condena de 15 años de prisión a ‘El Vicentillo’, quien fue testigo clave en el juicio contra ‘El Chapo’.

Jesús Alfredo Guzmán Salazar

Jesús Alfredo, hijo de ‘El Chapo’ y hermano de Iván Archivaldo, ha sido señalado por compartir roles de liderazgo en el Cártel de Sinaloa.

Ha sido señalado en EU por operaciones relacionadas con tráfico de fentanilo y otras sustancias como cocaína, heroína, metanfetamina y mariguana.

La autoridad de EU ha dicho que Iván Archivaldo, Jesús Alfredo y sus medios hermanos Ovidio y Joaquín, ‘Los Chapitos’, comparten las responsabilidades del cártel.

Con información de El Financiero

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De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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