Eclipse solar: a qué horas puede verse mañana en Chihuahua

Este 14 de octubre un eclipse solar anular cruzará Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica, será visible en partes de Estados Unidos, México y muchos países de esas regiones; por lo que millones de personas del hemisferio occidental podrán experimentarlo según información de la NASA; en Chihuahua se espera que sea apreciable a partir de las 9:15 horas y se podrá apreciar entre un 70 a 80 por ciento.

De acuerdo al informado por la NASA, el eclipse solar o “anillo de fuego”, podrá ser visto, sin embargo, habrá que tomar algunas precauciones para tal efecto, pues habría que tener mucho cuidado en hacerlo directamente o sin los lentes adecuados, pues se podrían sufrir daños severos en la visión, según dicen, al grado de quedar ciego.

Según se dijo, podremos presenciar el fenómeno solar, en muchos lugares de México ante la formación de una alineación entre el sol, la luna y la tierra, lo que es muy raro ver, por eso que la comunidad científica se ha encargado de dar la difusión para todos podamos ver este evento.

En México solo residentes de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, podrán verlo en su totalidad y por tratarse un eclipse solar, es necesario cuidarse y protegerse los ojos ,para no dañarlos permanentemente.

En total el eclipse durará 3 horas 6 minutos con 11 segundos, de acuerdo con el Planetario y Centro Interactivo de Jalisco "Lunaria", ¡pero! recuerda que el máximo, es decir, el momento esperado es de apenas unos minutos. 

Si no tienes manera de ver este fenómeno, no te desanimes, pues afortunadamente el próximo 2024 habrá ocurrirá otro eclipse solar, el próximo 8 de abril de 2024, pero únicamente se podrá ver en Durango, Coahuila y tendrá su mejor vista en Mazatlán. 

De acuerdo con la NASA, el próximo eclipse solar anular que todo México podrá ver ocurrirá hasta el próximo 16 de enero de 2056, es decir, dentro de 33 años.

Con información de

informador.mx

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Finalmente, hizo un llamado a no normalizar estos hechos, subrayando que no deben permitirse dentro de la vida pública.


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De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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