Gobierno 2024-2030: Julio Berdegué Sacristán, perfil del próximo secretario de Agricultura y Desarrollo Rural

La virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum Pardo, nombró a Julio Berdegué Sacristán como titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), en una conferencia donde dio a conocer a los primeros seis integrantes de su Gabinete.

Nació el 17 de julio de 1957 en Escuinapa de Hidalgo, Sinaloa, zona en donde su padre se estableció tras el exilio español. Es Ingeniero Agrónomo por la Universidad de Arizona; maestro en Ciencias-Agronomía por la Universidad de California, Davis y doctor en Ciencias Sociales por Wageningen University, Holanda; además, es candidato a Doctor en Genética por la Universidad de California.

Trayectoria de Julio Berdegué Sacristán 

También participó en el grupo de “Diálogos por la Transformación” como coordinador del eje de desarrollo rural y soberanía alimentaria y durante los últimos, su trabajo se ha centrado principalmente en cuatro temas:

  1. Desarrollo territorial rural. 
  2. Reestructuración de los mercados nacionales de alimentos por la expansión de los supermercados, y sus efectos sobre los pequeños productores agropecuarios y los territorios rurales. 
  3. Empleo rural no agrícola. 
  4. Organizaciones económicas de los pequeños productores.    

Fue consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), así como de varios gobiernos y agencias públicas latinoamericanas, ONG’s y organizaciones de pequeños productores.

En la década de los 90’s dirigió el programa que formó a líderes campesinos y rurales en México y ha escrito más de 100 libros y textos en revistas científicas a nivel internacional.

Coordinó el Grupo de Trabajo sobre Desarrollo con Cohesión Territorial, en donde se reúnen 12 proyectos y programas de investigación aplicada, asesoría a gobiernos y desarrollo de capacidades, con operaciones en 11 países de Latinoamérica.

De acuerdo con su hoja de vida, entre sus trabajos están:

  • Coordinación del Programa Dinámicas Territoriales Rurales en 11 países de América Latina.  
  • Participación en el equipo que preparó el World Development Report 2008 del Banco Mundial (BM) sobre “Agricultura para el Desarrollo”. 
  • Participación en la Evaluación Externa Independiente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). 
  • Miembro del equipo coordinador del programa global de investigación Regoverning Markets sobre la reestructuración de los mercados nacionales de alimentos y los efectos de inclusión/exclusión sobre los pequeños productores.  
  • Coordinación de diversos proyectos en varios países de América Latina sobre el efecto de la expansión de los supermercados en la cadena de valor de la fresa y particularmente sobre las oportunidades de desarrollo de los pequeños productores.  

Entre los temas de los más de 30 proyectos de investigación aplicada y de análisis de políticas públicas que dirigió, se encuentran el de desarrollo de capacidades, de gestión de conocimientos y de aprendizaje, mayormente en América Latina y, algunos de ellos, en otras regiones del mundo.

También coordinó el Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, Santiago de Chile. Formó parte (2004-2011) y presidió (2008-2011) el Consejo Directivo de CIMMYT (Centro Internacional de Maíz y Trigo) y desde 2008 integra el Consejo Directivo del International Institute for Environment and Development (IIED, Londres).

Con información de El Economista.

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Finalmente, hizo un llamado a no normalizar estos hechos, subrayando que no deben permitirse dentro de la vida pública.


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De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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