Alcalde Marco Bonilla hace un llamado a la unidad, el trabajo y el amor por Chihuahua

 En su mensaje dirigido a las y los chihuahuense, el alcalde Marco Bonilla hizo un balance de los logros alcanzados durante estos cuatro años de trabajo y resultados, además refrendó su compromiso de seguir construyendo una ciudad más segura, competitiva y humana, “voy por Chihuahua”, afirmó.

“Este gobierno no promete de más, cumple de frente”, enfatizó Bonilla, al subrayar que los avances presentados no son solo cifras, sino acciones y programas que hoy cambian la vida de miles de familias en Chihuahua Capital.

El presidente municipal destacó que la seguridad ha sido la prioridad de la administración, “basta mirar lo que ocurre apenas un poco más al norte del Estado para entender que aquí sí nos la jugamos en serio por la tranquilidad de nuestra gente, y lo hacemos sin pretextos ni excusas”, sostuvo.

En materia de infraestructura, señaló que las obras se han realizado en toda la ciudad, sin distinción de colores o ideologías. Calles, avenidas, parques y espacios comunitarios renovados son, dijo, una muestra de que el desarrollo llega a todos los sectores.

El alcalde recordó que los resultados de Chihuahua Capital son producto de la suma de esfuerzos de una comunidad activa y exigente: “lo que hoy funciona en la ciudad no es obra de un solo hombre, sino de una comunidad madura que alza la voz, que exige cuando algo no está bien y que acompaña cuando quiere mejorar. Esa participación ciudadana es la base de este gobierno”.

Bonilla también reconoció que la crítica es parte fundamental de la vida pública y que no le asustan las críticas, sino que lo fortalecen. “A quienes reclaman con respeto y razón, les escucho. Y a quienes lo hacen por cálculo político, les respondo con hechos, con trabajo y con la filosofía que me ha acompañado siempre: jale mata grilla”.

En un mensaje dirigido a su equipo de trabajo, el presidente municipal llamó a redoblar esfuerzos en la recta final de la administración pues Chihuahua está en una etapa crucial y no hay espacio para el conformismo ni la tibieza. “Aquí vinimos a servir, a trabajar y a dar resultados, no a especular con cargos o tiempos políticos. El compromiso es total con la ciudad y con la gente que confió en nosotros”, expresó.

Asimismo, agradeció a quienes han gobernado antes que él, reconociendo que su labor se construye sobre el trabajo de quienes le antecedieron, como Gustavo, Patricio, Reyes, Alejandro, Juan, Álvaro, Manque, Javier, Eugenio, Jorge y Maru Campos. “Gobernar no es destruir, es edificar con humildad y carácter”, subrayó.

El alcalde agradeció a quienes lo han acompañado en este proceso: a su familia, a su equipo de trabajo y a las y los chihuahuenses que día con día exigen un mejor gobierno, pues este gobierno está pensado para resolver y servir.

Finalmente, Bonilla refrendó su convicción de seguir sirviendo a Chihuahua desde cualquier espacio en el que sea más útil: “Lo que viene para Chihuahua en los próximos meses será mucho mejor. Mi compromiso es claro: cuidar lo que hemos construido, defender nuestra tierra y trabajar con decisión para que la capital siga siendo ejemplo nacional. Lo que viene para Chihuahua en los próximos meses es mucho mejor, les doy mi palabra. Con su respaldo, no les quepa duda, voy por Chihuahua”.

Tips al momento

América Rangel crítica imágenes del AIFA y desata debate político

La diputada América Rangel criticó públicamente las imágenes del AIFA difundidas por Claudia Sheinbaum, señalando que, aunque pueden parecer motivo de burla, en realidad reflejan una situación “muy grave”.


Rangel acusó que cuando una figura de alto nivel difunde información que considera falsa, no se trata solo de comunicación, sino de manipulación. Además, advirtió que tolerar este tipo de prácticas implica aceptar que el poder puede mentir sin consecuencias.


Finalmente, hizo un llamado a no normalizar estos hechos, subrayando que no deben permitirse dentro de la vida pública.


Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

Tips al momento

América Rangel crítica imágenes del AIFA y desata debate político

La diputada América Rangel criticó públicamente las imágenes del AIFA difundidas por Claudia Sheinbaum, señalando que, aunque pueden parecer motivo de burla, en realidad reflejan una situación “muy grave”.


Rangel acusó que cuando una figura de alto nivel difunde información que considera falsa, no se trata solo de comunicación, sino de manipulación. Además, advirtió que tolerar este tipo de prácticas implica aceptar que el poder puede mentir sin consecuencias.


Finalmente, hizo un llamado a no normalizar estos hechos, subrayando que no deben permitirse dentro de la vida pública.


Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

Notas recientes